Alfredo Eandrade
.........................
info@alfredoeandrade.com.ar
.........................

Muda de Ropa

En otros trabajos he explorado elementos que inciden en nuestra propia definición
como el contexto y su ausencia, la palabra gráfica, la mirada descalificadora del
otro y la adjetivación de género.

En esta instalación cenital las sentencias parentales y los calificativos
escolares son el recorte del discurso elegido para trabajar.

El cimbronazo emocional lo acecha al espectador en su propio hábitat, en su
propio placar histórico, mudo ante una muda de ropa.

En este soporte tan familiar como la ropa de niño usada, la cerámica y la
porcelana son imprescindibles para la materialización del concepto. Aportan
peso y sonoridad a las palabras. Si no pesaran, si no hicieran ruido, no las
percibiríamos.

También es cierto que no todo está escrito en piedra. Para elevarnos hay que
cortar amarras, desatar el lastre y redistribuir la carga. Reescribirnos con la
materia prima que somos, el barro y la palabra.

¿Quiénes somos sin definiciones, propias y ajenas? ¿Qué hacemos con tantas
palabras pesadas encarnándose, deshaciéndose en nosotros?

Atadura. Ata. Dura. Muda. Muda de ropa.